Blog

  • Confinamiento selectivo: segregación clasista y racista

    Confinamiento selectivo: segregación clasista y racista

    Desde nuestro grupo de consumo apoyamos las movilizaciones de las vecinas de los barrios del sur en contra de las medidas tomadas por la Comunidad de Madrid, expuestas por la infausta Isabel Díaz Ayuso el pasado viernes 18 de Septiembre. Unas medidas que venían aderezando a lo largo de la semana de comentarios racistas y clasistas contra las personas migrantes, trabajadoras y con menos recursos económicos que habitamos los barrios del sur.

    Finalmente todo se concretó en un confinamiento selectivo de los barrios más depauperados de la ciudad, un confinamiento parcial que no frenará la curva de contagios ni dentro de estos barrios ni fuera, que no conlleva medida alguna de reforzamiento de la atención pública sanitaria, en definitiva que no atiende a razón científica alguna, pero si a razones económicas y a prejuicios de clase, pues para mayor gloria de la peste liberal que detenta el poder, no se «confina» ni se frena el flujo de lo que en realidad significamos para ellos: mano de obra barata.

    Frente a su exclusión, aporofobia y explotación, seguiremos organizando nuestras asambleas y luchando por conquistar derechos y dignidad para todas!

    Arganzuela en solidaridad con los barrios confinados selectivamente.
  • Caja de resistencia frente a la pandemia capitalista

    Caja de resistencia frente a la pandemia capitalista

    Al grano, en el grupo hemos creado una caja de resistencia para apoyarnos, a las productoras del grupo y a las compañeras del grupo que puedan necesitar una mano en estos tiempos de parón de las relaciones, de procesos productivos autogestionados, ERTES, despidos y enfermedad.

    Cuanto nos gustaría poder seguir consumiendo responsablemente pero, al menos por el momento, esto no nos es posible.

    Solo pedimos una cosa, que nos hagáis conocedores de vuestras necesidades económicas para poder apoyaros y gestionar de la manera más idónea nuestro pequeño fondo.

    A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder.
    -Eduardo Galeano

     

  • 8 de Marzo, a la huelga feminista compañeras.

    8 de Marzo, a la huelga feminista compañeras.

    La granada el 8 de Marzo nos unimos activamente a la huelga feminista. Así que no nos veréis haciendo repartos ni acudiendo a los centros de reclusión laboral, tampoco consumiendo, faltaría mas tratándose de un día de huelga. Seremos un grupo de no-consumo por un día… donde si nos veréis este  8 de Marzo es en las calles, reivindicando un mundo donde la libertad y la justicia social sean la norma, diciéndole alto y claro al patriarcado que entre todas, lo vamos a abolir.

  • Expropiaciones: cuadernos sobre acción económica

    Expropiaciones: cuadernos sobre acción económica

    La Comunidad de Intercambio La Canica es una red de intercambio de bienes y servicios con una moneda social propia llamada la canica.  Pues bien, además acaban de publicar el número 1 de sus cuadernos de acción económica, titulado: Expropiaciones.

    El número aborda un recorrido histórico acerca de las expropiaciones, el concepto del dinero y la propiedad privada, ese gran y organizado robo social, cuyo binomio inmanente representan el estado y la banca. Y termina con un breve relato acerca de la expropiación del banco La Canica, antigua sucursal de Bankia en Lavapies.

    Presentación y descarga de Expropiaciones.

    Aunque se puede descargar gratuitamente «Expropiaciones» en la web de la Canica, también se regalarán ejemplares en papel durante su presentación, que será:

    Fecha 29 Septiembre 2017
    Hora 18:30H
    Lugar Banco Expropiado.
    c/ Huerta del Bayo 2, esquina con c/ Embajadores

    Las treinta primeras afortunadas en llegar serán también obsequiadas con la máscara del fiero expropiador de la portada.

    expropiaciones DESCARGAR «EXPROPIACIONES»

    pdf-icon

     

     

     

  • La compra colectiva como arma del consumo combativo

    La compra colectiva como arma del consumo combativo

    Cada vez hay más personas para quienes comprar es como votar, una elección política. No está mal. La compra alevosa pone en primer plano una cuestión que aterroriza al Estado: el ejercicio de nuestra capacidad de decisión. Nos referimos a un ejercicio diario y real, no cuatrienal ni simbólico. Pero la imagen “comprar es votar” se queda demasiado estrecha desde una perspectiva autogestionaria. La compra es sólo la mitad de un tipo de intercambio de mercado muy concreto, la compraventa, el intercambio capitalista por excelencia. Y el voto es el simulacro de decisión característico de la democracia representativa parlamentaria, el régimen predilecto del capitalismo. En otras palabras, la compra no es más que la reducción capitalista del consumo, del mismo modo que el voto no es más que la reducción estatal de la acción política. La percepción de la compra como voto es sutilmente restrictiva, no induce a pensar en tipos de intercambio no mercantiles ni en procesos políticos que impliquen el libre ejercicio de nuestra capacidad de decisión sin intermediarios.

    En contraposición a un llamado “consumo responsable” que sostiene que comprar es votar está apareciendo últimamente un consumo rebelde, amotinado, que defiende que comprar es luchar y que queda vívidamente definido por grupos como La Granada [1]:

    El consumo combativo es una revolución a fuego lento, el arte de convertir el potaje de garbanzos en un atentado cotidiano contra toda autoridad.

    contra-el-consumismoEl consumo combativo es una recuperación de nuestra responsabilidad indelegable de decidir sobre todo lo que nos afecta, una responsabilidad que no estamos dispuestos a transferir a ningún representante político, sindical o religioso.

    La Granada es una fruta explosiva. Somos trabajadoras y trabajadoras en lucha contra el Estado y la empresa capitalista, no un club del gourmet o un eco-centro de salud nutricional. Nuestro objetivo es debilitar al Estado y a la empresa capitalista a través de la organización asamblearia del consumo y reforzar al mismo tiempo a los colectivos productivos autogestionados.

    Lo que propone La Granada es llevar la guerra de guerrillas a un terreno muy incómodo para el Estado pero transitado cotidianamente por nosotras: la jungla del consumo. El Estado tiene muchos recursos para perseguir a una masa organizada que decida entrar en un Carrefour y arrasarlo pero apenas tiene recursos para perseguir a una masa organizada que decida arrasar un Carrefour por el procedimiento contrario, no entrando nunca en él, ignorándolo. Esta es una de las grandes ventajas del boicot, que puede hacer un daño enorme al capitalismo con una exposición mínima a la represión. Eso sí, nos referimos a un boicot “bien entendido”, tal y como lo describen las compañeras de Debate Anarquista.:

    El consumo combativo es una revolución a fuego lento, el arte de convertir el potaje de garbanzos en un atentado cotidiano contra toda autoridad.

    Una acción coordinada para no comprar en una empresa capitalista concreta no daña al capitalismo si nos vamos a comprar descoordinadamente a otras empresas capitalistas. El boicot, bien entendido, es una coordinación del consumo, es decir, la planificación de dónde no vamos a consumir tanto como la coordinación de dónde sí vamos a hacerlo [2].

    La simple orquestación de una “no compra” es un boicot a medias, inconcluso, quizá efectivo en campañas reivindicativas puntuales pero carente de profundidad revolucionaria. De aquí surge la idea de la “compra colectiva” como culminación de la “no compra colectiva”, un perfeccionamiento del boicot.

    La compra colectiva como arma del consumo combativo puede llegar a hacerse en el mercado capitalista y compartir bastantes de los criterios del consumo responsable, como veremos enseguida, pero la intencionalidad subversiva lo trastoca todo [3]

    El consumo responsable puede ser fácilmente recuperado por el sistema, convertirse en un eslogan de marquesina subvencionado por el Ministerio del Buen Rollo; entrar en el temario de Educación para la Ciudadanía; mercantilizarse como el bicarbonato de una clase media urbana con malas digestiones de conciencia o salir en portada del próximo suplemento dominical de El País. Pero el consumo combativo es ya irrecuperable, no tiene remedio. Cada acto de consumo –que no tiene por qué ser necesariamente una compra [4]– es doloso, tiene el punto de mira puesto en la transformación del sistema económico y político.

    La compra colectiva como arma del consumo combativo.

    […] no nos contentamos con organizar nuestro consumo de alimentos. Queremos organizar el consumo de toda clase de productos y servicios básicos, de todo lo necesario para la vida. De hecho, aspiramos a una sociedad en que la producción esté determinada por el consumo y no al revés, como sucede bajo el capitalismo.

    Entendemos la compra colectiva como una forma de continuar desarrollando nuestra cada vez más desarrollada organización del consumo. Con Karakolas no sólo hemos perfeccionado herramientas sino, más importante aún, estructuras de coordinación y toma de decisiones conjuntas: Redes asociativas que pueden crecer sostenidamente y sin afectar la autonomía de cada grupo integrante.

    El boicot es la planificación de dónde no vamos a consumir tanto como la coordinación de dónde sí vamos a hacerlo

    Las compras colectivas tendrían dos objetivos:

    • El prioritario, crear “círculos virtuosos autogestionarios”. Se trata de desviar el consumo de todos los productos que podamos a proveedores que no exploten a trabajadores, que se organicen de forma asamblearia como nosotras y respeten nuestros criterios ecológicos. Esta demanda concentrada fortalece a los productores autogestionados, que son entonces capaces de mejorar su oferta a los consumidores autogestionados (ampliando la variedad, mejorando la calidad, ajustando precios, etc.) Y vuelta a empezar en ciclos cada vez más potentes. De esta manera nuestras compras estarían sirviendo directamente para fomentar la economía alternativa que perseguimos.
    • El secundario, romper “círculos viciosos capitalistas”. Hay multitud de productos de uso cotidiano que todavía no podemos encontrar en la Autogestión y tenemos que comprar al capitalismo (pilas, bombillas, papel, menaje, herramientas, etc.) Nuestra demanda desorganizada de estos productos potencia la lógica productivista capitalista que, regida por la máxima obtención de beneficio al menor costo posible, agrava la explotación laboral, el ecocidio (o destrucción de la naturaleza transformada en recurso mercantil), el control monopolístico de los precios, etc. Cada ciclo, cada rotación de stocks en las estanterías del supermercado, empeora la situación. Con la compra colectiva podemos romper estos círculos viciosos (por ejemplo, mediante la promoción de proyectos autogestionados con el dinero obtenido en los descuentos).

    El texto recién citado está sacado de una ponencia tratada el 24 de septiembre pasado en la Asamblea de Karakolas, integrada actualmente por más de 40 grupos de consumo. Para la última parte, referida a la ruptura de “círculos viciosos capitalistas”, se manejó un trabajo del extinto colectivo Banda Ancha publicado en 2012 bajo el título “La compra colectiva como instrumento de lucha contra el capitalismo”, del que rescatamos los siguientes párrafos:

    En el mercado capitalista, toda compraventa es una negociación entre partes contrarias. Llamamos compra colectiva a la compra organizada en red con el objeto de conseguir mayor poder de negociación frente a las empresas capitalistas, la parte contraria. A mayor fuerza de compra, más poder de negociación.

    El efecto inmediato de la compra colectiva es el abaratamiento del precio del producto. A las empresas capitalistas les suele salir rentable sacrificar márgenes de beneficio a cambio de volumen de venta. En otras palabras, con la compra colectiva aplicamos el mismo principio que cuando regateamos descuentos con el tendero por comprar tres unidades de un producto en lugar de uno, pero a lo bestia. Obviamente, una compra colectiva orientada sólo a la reducción de precios no hace más que alimentar el consumismo desaforado del que se nutre el capitalismo. De hecho, existen varias páginas de comercio online que obtienen cientos de millones de euros de beneficio anuales por el procedimiento de mercantilizar compras colectivas. Pero nuestra forma de salirnos de este círculo vicioso consumista es donar el beneficio obtenido en la compra colectiva a proyectos sin ánimo de lucro que tengan una intencionalidad revolucionaria. Es decir: invertir el beneficio de la compra en la destrucción del vendedor. Sólo por esto, merece la pena organizar la compra de los productos que compramos desorganizadamente en el Carrefour (bombillas, pilas, papel higiénico, etc.)

    Pero hay más. A medio plazo, podremos conseguir mucho más que descuentos mediante la organización de nuestras compras. Podremos intervenir en los procesos de producción y distribución de nuestros proveedores capitalistas, por ejemplo, o en las condiciones laborales de su plantilla asalariada. La simple perspectiva de perder un cliente con un potencial de compra masivo puede obrar milagros en la “responsabilidad social corporativa” de las empresas. La fuerza de compra es el factor principal pero no el único. Hay otros factores que incrementan también nuestro poder de negociación. Un colectivo organizado de consumidoras siempre representa una amenaza mayor para la empresa capitalista porque dispone de más medios de defensa y ataque que la consumidora aislada (cajas de resistencia para sostener acciones jurídicas, impagos coordinados, campañas públicas de desprestigio, boicots, etc.)


    autogestion-fabrica Por último, a una escala suficiente, las compradoras organizadas seremos capaces de dar la espalda a las empresas capitalistas y hacer viables proyectos autogestionados que fabriquen bombillas, baterías, paneles solares, etc. Ese momento llegará cuando seamos capaces de financiar los medios de producción necesarios y garantizar la demanda.

    La RCC (Red de Compras Colectivas)

    En junio de 2015, la RCA acordó impulsar una Red de Compras Colectivas. Paralelamente, por las mismas fechas, Faircoop inició un proyecto muy similar en el marco de su mercado virtual Fairmarket. En julio de 2016, compañeros de la RCA y Faircoop descubren por casualidad que están trabajando en proyectos convergentes e inician inmediatamente una colaboración que acelera el proceso de constitución de una RCC de dimensión internacional. En Madrid, animadas por el impulso, las Asambleas de La Canica y Karakolas acordaron unirse a la RCC el 17 de septiembre y el 24 de septiembre, respectivamente.

    Las compañeras informáticas están ultimando la adaptación del software de Karakolas y Fairmarket a una aplicación que tendrá un funcionamiento muy parecido al de una plataforma de crowdfunding. Los colectivos adscritos a la Red podrán realizar propuestas de compras colectivas de un producto a través de la RCC, fijando una cantidad mínima de unidades y un plazo de tiempo para alcanzarla. Si el total de los pedidos no llega a la cantidad mínima en el plazo fijado, la propuesta de compra se considerará rechazada y el dinero adelantado se retornará. Las comunidades usuarias de monedas alternativas podrán establecer intercambios en faircoins, canicas, ecos, etc.

    Sólo los colectivos con poca personalidad confunden su identidad con la de una “persona jurídica

    Los contactos con proveedores se han iniciado ya. De hecho, aunque la aplicación no está aún operativa, la RCA ha aprobado una primera compra de 600 kilos de café Rebeldía, producido por cooperativas zapatistas y distribuido por una Asociación solidaria de Barcelona adherida a Fairmarket. La compra se ha efectuado para garantizar existencias de café en 2017, ya que los pedidos a las productoras zapatistas en lucha se hacen anualmente -cada mes de octubre- para facilitar la programación de su temporada. También se está mirando la posibilidad de abrir un canal de importaciones con ERT argentinas (Empresas Recuperadas por los Trabajadores) y con cooperativas textiles de la Rojava kurda, otra de esas regiones del mundo donde se está ensayando la autonomía libre asociacionista, sin Estado ni patrones ni patriarcas. Ya dentro del espacio europeo, las compañeras griegas de la fábrica okupada VIO.ME nos han enviado su catálogo de productos de limpieza, que empieza literalmente así:

    Nosotras, las trabajadoras de VIO.ME en lucha, liberadas de los jefes, continuamos resistiendo a pesar de la presión y las maniobras legales que se operan a nuestras espaldas. Nos resistimos como trabajadoras a abandonar la fábrica y perseveramos en nuestra demanda central: Las fábricas, así como toda la riqueza social, deberían ser gestionadas por quienes las producimos.

    Por último, la RCC cuenta con la estructura legal necesaria para enfrentarse a los obstáculos burocráticos a los que tendrá que enfrentarse [5] . Aunque la tercera entrega de nuestro serial titulado “La Acción Económica” tratará precisamente de este tema, no podemos evitar la tentación de adelantar un par de apuntes. Sólo los colectivos con poca personalidad confunden su identidad con la de una “persona jurídica” o se identifican con “Números de Identificación Fiscal” (NIF). De las empresas capitalistas hemos aprendido que las personas jurídicas son como los vehículos, las hay de todas clases, para usos deportivos o industriales, para embestir escaparates en los alunizajes o ponerse a salvo después de atracar bancos. Por cierto, una Sociedad Limitada puede ser el escudo instrumental de una Asamblea de trabajadoras y una Cooperativa puede ser la tapadera de una penitenciaría laboral que exprime a miles de trabajadoras [6]. Las escrituras notariales e inscripciones registrales no determinan las relaciones de producción. La explotación laboral es un fenómeno económico, no jurídico, que en el caso concreto del asalariado se da cuando el factor de decisión en una unidad productiva (tienda, taller, bar, almacén, etc.) es el capital y no el trabajo.

    Pero todo esto se verá más tranquilamente en el siguiente episodio de “Acción Económica”, si el tiempo y las autoridades lo permiten.

    Las interesadas en contactar con la Red de Compras Colectivas podéis escribir a rcc@riseup.net

    Notas

    [1] http://lagranada.org/. Grupo de consumo constituido en 2014 y adherido a la RCA.

    [2] Fragmento de una propuesta de la D.A. (Debate Anarquista) a la COA (Coordinadora Obrera Anarquista). La D.A. es un colectivo de Madrid adherido a la COA que sintetiza planteamientos del anarcosindicalismo, de donde proviene, con planteamientos del consumo combativo. Por ejemplo, en la misma propuesta citada:

    El capitalismo también nos explota a través del consumo, no sólo laboralmente. De hecho, la explotación a través del consumo es imprescindible para mantener a la clase trabajadora en un estado de perpetua dependencia del salario capitalista. Consecuentemente, no plantear batalla al capitalismo en el frente del consumo equivale a reforzar sus posiciones en el frente de la producción

    https://adargainfo.com/coaweb/directorio

    [3] Incluso la iconografía. El carrito de la compra ya no es una urna rodante donde depositamos votos sino un tanque, como en el logo del proyecto Carro de Combate-, que adopta además el lema “¡consumir es un acto político!”

    http://www.carrodecombate.com/.

    [4] Desde una perspectiva autogestionaria, la organización de la compra no sólo es un acto de desobediencia sino el inicio de la transición hacia otras formas de intercambio entre consumidoras y productoras. La transición se opera en distintos niveles. En Madrid, por ejemplo, La Canica ha pasado del intercambio de mercado capitalista al intercambio de mercado mutualista con moneda alternativa. El Nodo de Carabanchel ha dado un paso más adelante, dejando atrás los intercambios mercantiles y ensayando con éxito intercambios recíprocos desmercantilizados, basados en la colectivización de medios de producción. Otros experimentos comunitarios con la propiedad colectiva del producto del trabajo han saltado incluso a formas de intercambio comunistas libertarias, como la “toma del montón” en función de las necesidades de consumo.

    http://nodocarabanchel.net/

    [5] Destacamos aquí un juguete nuevo aportado por Faircoop. Se trata de Freedom Coop, la primera SCE de la que tenemos noticia. Una SCE (Sociedad Cooperativa Europea) es una figura societaria tan rara que la propia Comunidad Europea tuvo que asignar una partida presupuestaria para darla a conocer, sin mucho éxito. Para constituir una SCE se necesita un capital social de 30.000€ y dos sociedades cooperativas radicadas en dos países distintos de la Unión Europea.

    [6] Otro tanto cabe decir sobre cualquier otra documentación legal como, por ejemplo, un contrato de trabajo. No es raro que colectivos autogestionados finjan relaciones contractuales laborales para generar derechos a prestaciones o, al revés, que empresas capitalistas finjan relaciones contractuales mercantiles con sus asalariados para abaratar costes salariales, evadir cotizaciones a la seguridad social, etc.

  • Titeres secuestran a titiriteros.

    Titeres secuestran a titiriteros.

    Mira qué casualidad: el palacio de justicia. Voy a cargarme a un par de jueces. Pero a éstos no me los voy a cargar a tiros, no. A estos me los voy a cargar a hostias. Justicia divina1

    Dicen que no es noticia que un perro muerda a un hombre, que la noticia es que un hombre muerda a un perro. Algo así pasó ayer en una plaza del barrio madrileño de Tetuán. Entre muchos títeres metieron en la cárcel a dos titiriteros.

    libertad-titiriterosLa compañía Títeres desde Abajo puso un gran espejo enfrente del público que asistió a la obra titulada La Bruja y Don Cristóbal. Seguramente, algunos sintieron vergüenza por lo que vieron reflejado en ese espejo. Otros, quizá pena, quizá rabia, etc. Unos pocos no se percataron de que lo que estaban viendo era su imagen, un reflejo de la sociedad monstruosa que entre todas hemos parido, y se alborotaron como chimpancés que se ven reflejados por primera vez en un espejo.

    ¡Qué escándalo! ¡Títeres policías que dan una paliza de muerte a una títere inocente y plantan una evidencia falsa en su mano indefensa2! ¡Un títere juez prevaricador que consiente el montaje! Eso no pasa en España, ¿verdad? La policía no tortura. Los jueces no prevarican. Los periodistas no mienten. El caso Escala, los GAL, las masacres en la frontera de Melilla… Eso no ha pasado. Las operaciones Piñata y Pandora no están pasando. No mueren asesinados cada día miles de títeres inocentes -de hambre o a tiros- y se les coloca pruebas falsas en las manos, cualquier cosa para que no parezca que los asesinos han sido el capitalismo y sus sicarios de cabecera, los Estados nación y sus cuerpos legislativos, gubernamentales, militares, policiales, judiciales, etc.

    Lo real de este mundo al revés, aquello por lo que dos titiriteros han sido apartados de nosotras sin fianza, es el ahorcamiento de un juez prevaricador de cartón y el apuñalamiento de un policía homicida de papel maché3. ¿Os imagináis qué se debe sentir al estar en la cárcel por haber matado al teleñeco de Rodrigo Rato mientras el Rodrigo Rato de carne y hueso se está reponiendo del estrés en Baqueira Beret? Pues eso. Con mejor suerte, los asesinatos de estos monigotes hubieran pasado desapercibidos, como pasan desapercibidos los innumerables asesinatos de jueces y policías de mentira de las series televisivas americanas. La mala pata de nuestros titiriteros es haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado: Madrid, carnaval de 2016, en plena cruzada del frente nacional católico castizo contra “Ahora Madrid”, ese partido de boutique progre que quiere hacernos pasar la redecoración de las placas de la ciudad y los cambios de look de los reyes magos como una revolución política emancipadora, y en el contexto de una posible repetición de las elecciones generales en dos meses. Cada voto cuenta. Para colmo de males, los titiriteros se han topado con el juez Ismael Moreno Chamarro, un ex policía de la última camada franquista (ingresó en el cuerpo como inspector en 1974), bien conocido en el entorno de los movimientos sociales. De sus andadas como émulo de Torrente tenemos incluso algún antecedente de hemeroteca, como el publicado en El País el 28 de junio de 19884.

    titeres-desdeabajoLa trama y la intencionalidad de la obra La Bruja y Don Cristóbal está claramente descrita en la nota publicada por la CNT de Granada el 6 de enero, el Sindicato al que está afiliado Alfonso, uno de los titiriteros5.

    La trama y la intencionalidad de la obra “Diligencias”6, del juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno Chamarro, tiene otro cariz mucho más peligroso. A diferencia de la obra La Bruja y Don Cristóbal, la obra “Diligencias” ha ocasionado ya daños graves a las personas, no sólo a los muñecos, concretamente a dos personas que se encuentran encerradas, aturdidas y aterradas en una celda incomunicada de Soto del Real. “Diligencias” está escrita en jerga jurídica pero pertenece en realidad al género chico de la crítica de variedades. El crítico en cuestión es un sádico que tiene el poder de encerrar en la cárcel a los autores de La Bruja y Don Cristóbal porque no le gusta el argumento de la obra. ¿Qué es eso del respeto al poder judicial? ¿Por qué iba nadie a respetar a este idiota que no sabe o no quiere distinguir entre una compañía de teatro y un grupo terrorista? El poder judicial, como cualquier otro estamento del Estado, es un aparato al servicio de élites sociales y está copado de esbirros bien pagados como este, que no dudan en emplear su autoridad para aplacar cualquier amago de disidencia política e ideológica.

    Contra una decisión legal tan obscenamente injusta sólo cabe la rebelión. No hay ley que valga. Esto lo saben bien los de Podemos y su marca municipal Ahora Madrid, que alardean de haber hecho sus pinitos insurreccionales hasta que optaron por la vía de la representación parlamentaria. Y lo saben muchos de sus votantes procedentes del 15M. El deslizamiento por la pendiente institucional de estos representantes espurios del 15M llegó ayer a la segunda fase: Se había pasado de combatir la prevaricación a pie de calle, a base de desobediencia a la ley, a combatir la prevaricación en el parlamento y desde el presupuesto del acatamiento a la ley. Primera fase: la acción directa maniatada. Del presupuesto del respeto a la ley se ha pasado a denunciar a quienes escenifican una obra de títeres callejera sobre el amotinamiento contra los abusos de poder. Segunda fase: la palabra amordazada. Con la acción maniatada por la ley y la palabra amordazada por la ley, queda sólo el asalto al cielo de la tercera fase: el control legal del pensamiento.

    Vosotros, los que venís del 15M y decís que esos políticos que habéis puesto en el Ayuntamiento sí os representan: ¿qué les vais a decir a vuestros representantes de Ahora Madrid, que han denunciado a dos titiriteros por contar las verdades del barquero en una obra de teatro? Os recordamos cuando hace sólo unos meses invocabais la libertad de expresión para justificar las gracias de un concejal sobre cenizas de las víctimas de los nazis, piernas mutiladas por ETA o niñas violadas y asesinadas por psicópatas… ¿Qué pasa? ¿La libertad de expresión es sagrada para mofarse en Twitter de las víctimas del nazismo del siglo XX pero no para desenmascarar a los nazis del siglo XXI en una obra de títeres tradicionales?

    Ahora ya tenéis a alguien más a quien culpar de vuestras desgracias y de la falta de justicia y libertad en la calle, además de a los de siempre (policía, jueces, banqueros, partidos de la vieja política, etc.) Ahora podéis culpar también a la nueva política. Y de paso, a vosotras mismas, que les habéis votado, ¿no? ¿O la culpa la tienen siempre los demás? ¿No os sentís un poco responsables de lo que hacen vuestros representantes electos en el ejercicio de sus funciones de representación? Ahora Madrid llegó ayer más lejos de lo que había llegado el PP de Madrid en 20 años, propiciando el linchamiento mediático y el secuestro legal de dos titiriteros que ellos mismos habían contratado porque la obra no era adecuada para conservar los votos que pueden necesitar dentro de dos meses.

    Se está encarcelando a gente aquí en Madrid con la complicidad de vuestros representantes por montar obras de guiñoles. ¿Qué vais a hacer ahora para traer a casa a nuestros compañeros presos?

    LIBERTAD INMEDIATA TITIRITEROS!!

    – – – – –  – – – – –  – – – – –

    1 – Fragmento de un monólogo extraído de la película “Murieron Por Encima de sus Posibilidades”, financiada con fondos estatales del ICO y sufragada por TVE en 2014, durante el gobierno del PP. Los autores y el actor están, afortunadamente, libres sin cargos. https://www.youtube.com/watch?v=Y80lABEq5vs&feature=youyu.be&app=desktop

    2 – El famoso cartel con el lema “gora alka eta”, que irónicamente ha servido en nuestro mundo para lo mismo que en el mundo de Polichinela: urdir un montaje policial y judicial.

    3 – Sobre la tradición secular de los apaleamientos, ahorcamientos y apuñalamientos de guiñoles, ver el artículo “En defensa de los titiriteros apresados en Madrid”: http://www.titeresante.es/2016/02/07/en-defensa-de-los-titiriteros-apresados-en-madrid/

  • Paté crudivegano de champiñón

    Esto del crudiveganismo parece algo muy exótico, cercano a rizar el rizo dentro del vegetarianismo, pero es un tipo de alimentación sana, nutritiva, muy creativa y que respeta profundamente a los animales. Se la conoce también con el nombre de raw food (para quien le guste usar neologismos anglosajones). La base de esta dieta es comer productos de origen vegetal sin pasarlos por los fogones. Los alimentos se comen crudos, pero eso no quiere decir que haya que comerlos tal y como la compramos o, en el mejor de los casos, como los recogemos de nuestra huerta. Los alimentos se procesan, pero siempre en crudo y se puede calentar siempre y cuando no se sobrepasen los 40ºC, temperatura a partir de la cual el alimento comienza a perder parte de sus cualidades nutritivas.

    Por poner un ejemplo sencillo de lo que se puede hacer, he aquí la receta de un paté de champiñones, que hará que te rechupetees los dedos hasta decir basta.

    INGREDIENTES

    200 gr de pipas de girasol dejadas en remojo entre 4 y 8 horas (ni una más ni una menos)

    150 gr de champiñones (vienen siendo unos 6 champis)

    40 ml de tamari o salsa de soja (dos cucharadas soperas)

    40 ml de aceite de oliva (las mismas cucharadas de antes)

    1 diente de ajo

    1 cucharada de jengibre fresco rallado

    Pimienta negra al gusto

     

    La elaboración es muy sencilla:

    escurres las pipas (puedes usar pipas de calabaza, nueces, anacardos, sésamo o cualquier otro fruto seco de tu preferencia) y las enjuagas bajo el chorro de agua. Juntas todos los ingredientes en un vaso de batidora y lo bates a baja velocidad (porque conserva mejor aún los nutrientes). Y ya está. Tienes un paté listo en menos de 10 minutos. Lo puedes comer tal cual, o untarlo en lo que te apetezca. Si le agregas más agua se convierte en una deliciosa salsa.

    ¡SALUD!

     

     

  • Bizcocho vegano de algarroba

    Me apetecía compartir una receta muy sencilla y rápida para hacer un riquísimo bizcocho de algarroba. Para quienes no conozcan la algarroba, es un fruto que por su textura y sabor se emplea como sustituto del cacao. No tiene tanta grasa como aquel, es menos excitante y además es mediterráneo.

    Para realizar el bizcocho necesitaremos:

    1 yogur de soja (o de vaca si no somos veganos)

    100 ml de leche vegetal

    100 ml de aceite de oliva

    100 ml de sirope de agave (o dos o tres cucharadas soperas de azúcar de caña)

    75 gr de harina de algarroba

    200 gr de harina (trigo, espelta)

    1 cucharadita de bicarbonato

    Canela al gusto y una cucharadita de anises

     

    Se mezclan por un lado los ingredientes sólidos: harina, bicarbonato, anises, canela y se mezcla bien. Y por otro lado se mezclan los ingredientes líquidos: yogur, aceite, leche y sirope. Sobre esta mezcla líquida se va añadiendo poco a poco la harina, removiendo todo el rato para que la masa quede homogénea. A continuación se vierte en un molde engrasado de bizcocho o de magdalenas y al horno unos 20 minutos  170 grados.

    ¡Queda de rechupete!

     

     

     

     

  • Grupos de consumo y moneda social

    Grupos de consumo y moneda social

    Es un hecho que de una manera u otra, quienes integramos grupos de consumo autogestionados, con nuestro compromiso responsable en coger el timón de nuestras vidas y apostar por un modelo de consumo consciente en lo social y responsable en lo ecológico, vamos dando pasos hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
    lacanica
    Por todo ello, si nos preguntamos si las monedas sociales tienen cabida en grupos de consumo, la respuesta afirmativa resulta evidente, pues nos posibilitan en cierta medida dejar de usar el dinero controlado por bancos y estados y empezar a realizar nuestros intercambios con un dinero creado por nosotras mismas, que atienda a nuestras necesidades en común y no a las necesidades interesadas de corporaciones y estados.

    Pero, ¿como un grupo de consumo puede usar moneda social?, ¿harán falta productores que la acepten? Por suerte hace poco en Madrid surgió La Canica, una comunidad de moneda social asamblearia que aúna tanto a personas a título individual como a productores y que pretende fomentar el apoyo mutuo y los intercambios de productos, conocimientos y servicios sin que medien relaciones de explotación capitalistas.

    En La Granada tenemos sintonía de la buena con esta comunidad, de la cual ya participamos, y gracias a lo cual estamos ya adquiriendo algunos productos de nuestra cestita quincenal en canicas, en concreto a los compas del Nodo de Producción de Carabanchel, que nos proveen de pastas (tallarines, espaguetis, placas de lasaña), jabones y mermeladas.

    Pero tiene pinta que iremos aumentado esa lista de productos, porque la comunidad está en crecimiento y más productores autogestionados van sumándose.

    No hemos querido en esta entrada adentrarnos a explicar que puñetas es una moneda social porque precisamente en breve habrá una charla explicativa a modo de presentación:

    • 20 Junio a las 12:00H
    • Plaza Tirso de Molina 5, 2º piso (Local de CNT)

  • Cartelillos por el barrio

    Cartelillos por el barrio

    cartel-lagranadaDando un paseo por el barrio nos ha sorprendido ver que unas absolutas desconocidas que no podemos ni caer en quien habrá sido 😉 ha pegado cartelitos del grupo de consumo La Granada por las inmediaciones de donde tenemos los repartos, es decir, los barrios de usera y legazpi, y por tanto en las vallas de la calle Antonio López que dan a donde el ayuntamiento quiere que se construya el Centro Comercial Plaza Río 2, una autentica aberración que inundará de coches la zona y cuyo único objetivo es que políticos y empresarios se lucren de ello, o por las inmediaciones del antiguo mercado de frutas y verduras de legazpi, edificio que diversas asociaciones vecinales, barriales y movimientos sociales pretenden sea cedido para darle un uso social, aunque por supuesto los poderes fácticos ya ha manifestado su voluntad de privatizarlo y dárselo a algún o alguna empresaria para sus negocios, y sobre todas las cosas, para que simplemente no tenga uso social alguno.