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  • Paté crudivegano de champiñón

    Esto del crudiveganismo parece algo muy exótico, cercano a rizar el rizo dentro del vegetarianismo, pero es un tipo de alimentación sana, nutritiva, muy creativa y que respeta profundamente a los animales. Se la conoce también con el nombre de raw food (para quien le guste usar neologismos anglosajones). La base de esta dieta es comer productos de origen vegetal sin pasarlos por los fogones. Los alimentos se comen crudos, pero eso no quiere decir que haya que comerlos tal y como la compramos o, en el mejor de los casos, como los recogemos de nuestra huerta. Los alimentos se procesan, pero siempre en crudo y se puede calentar siempre y cuando no se sobrepasen los 40ºC, temperatura a partir de la cual el alimento comienza a perder parte de sus cualidades nutritivas.

    Por poner un ejemplo sencillo de lo que se puede hacer, he aquí la receta de un paté de champiñones, que hará que te rechupetees los dedos hasta decir basta.

    INGREDIENTES

    200 gr de pipas de girasol dejadas en remojo entre 4 y 8 horas (ni una más ni una menos)

    150 gr de champiñones (vienen siendo unos 6 champis)

    40 ml de tamari o salsa de soja (dos cucharadas soperas)

    40 ml de aceite de oliva (las mismas cucharadas de antes)

    1 diente de ajo

    1 cucharada de jengibre fresco rallado

    Pimienta negra al gusto

     

    La elaboración es muy sencilla:

    escurres las pipas (puedes usar pipas de calabaza, nueces, anacardos, sésamo o cualquier otro fruto seco de tu preferencia) y las enjuagas bajo el chorro de agua. Juntas todos los ingredientes en un vaso de batidora y lo bates a baja velocidad (porque conserva mejor aún los nutrientes). Y ya está. Tienes un paté listo en menos de 10 minutos. Lo puedes comer tal cual, o untarlo en lo que te apetezca. Si le agregas más agua se convierte en una deliciosa salsa.

    ¡SALUD!

     

     

  • Bizcocho vegano de algarroba

    Me apetecía compartir una receta muy sencilla y rápida para hacer un riquísimo bizcocho de algarroba. Para quienes no conozcan la algarroba, es un fruto que por su textura y sabor se emplea como sustituto del cacao. No tiene tanta grasa como aquel, es menos excitante y además es mediterráneo.

    Para realizar el bizcocho necesitaremos:

    1 yogur de soja (o de vaca si no somos veganos)

    100 ml de leche vegetal

    100 ml de aceite de oliva

    100 ml de sirope de agave (o dos o tres cucharadas soperas de azúcar de caña)

    75 gr de harina de algarroba

    200 gr de harina (trigo, espelta)

    1 cucharadita de bicarbonato

    Canela al gusto y una cucharadita de anises

     

    Se mezclan por un lado los ingredientes sólidos: harina, bicarbonato, anises, canela y se mezcla bien. Y por otro lado se mezclan los ingredientes líquidos: yogur, aceite, leche y sirope. Sobre esta mezcla líquida se va añadiendo poco a poco la harina, removiendo todo el rato para que la masa quede homogénea. A continuación se vierte en un molde engrasado de bizcocho o de magdalenas y al horno unos 20 minutos  170 grados.

    ¡Queda de rechupete!